10 errores más grandes sobre la pérdida de peso que debes de evitar

4. Pasar por estrés

El estrés es un hecho de la vida, pero por desgracia el exceso de estrés puede evitar que la pérdida de peso. Peor aún, se puede añadir un poco de sobrepeso a pesar de comer sano y hacer ejercicio todos los días.

Durante el estrés, el cerebro da instrucciones a las células para liberar cortisol, una hormona que lo hace desear alimentos azucarados y alto contenido de grasa.

Un estudio de 2007 publicado en Nutrición sugiere que la alimentación inducida por el estrés puede ser un factor que contribuye a la obesidad. El efecto es más común en hombres que en mujeres.

La explosión de adrenalina durante el estrés en última instancia conduce a la fatiga suprarrenal, lo que hace que su cuerpo a almacenar más grasa. Esta última instancia se traduce en el aumento de peso.

Un estudio de 2009 publicado en el Current Opinion in Endocrinology, diabetes y la obesidad muestra que las alteraciones en el eje hipotálamo-pituitario-adrenal durante el estrés crónico puede contribuir a un mayor riesgo de obesidad, así como la enfermedad metabólica.

Un 2015 estudio reciente publicado en Medicina Preventiva sugiere que hay una relación entre la exposición a largo plazo a los tres factores estresantes específicos de la familia y los niños convertirse en obesos en el momento de cumplir los 18 años de edad.

Obviamente, deshacerse de toda ansiedad y el estrés no es posible. Sin embargo, se puede controlar el estrés para mantener sus niveles de cortisol y el peso bajo control. Pruebe técnicas de relajación como la meditación y la respiración profunda para ayudar a reducir el estrés.

5.Proteína Descuidar

Varios nutrientes juegan un papel clave en varios aspectos de la regulación del peso corporal y de la proteína es uno de ellos.

La proteína es el macronutriente más saciante y ayuda a mantener a raya los antojos de azúcar y evitar el exceso de depósitos de grasa debido a las sobrecargas de azúcar. Por lo tanto, el aumento de proteínas en la dieta junto con la actividad física y una dieta controlada de energía puede ayudar a reducir el peso.

Un adulto de 130 libras debe tratar de comer por lo menos 47 gramos de proteína al día.

ayudas de proteína en la termogénesis, un proceso metabólico en el cual el cuerpo produce calor para quemar calorías.

Un estudio de 2004 publicado en el Journal of the American College of Nutrition informa que una dieta alta en proteínas aumenta la termogénesis en el cuerpo, así como mejora la saciedad y favorece la pérdida de peso.

Otro estudio, publicado en La obesidad en 2011, señala que una ingesta alta en proteínas induce la saciedad y mejora el control del apetito en los hombres con sobrepeso / obesidad durante la pérdida de peso inducida por la restricción de energía.

Un hallazgo clave en un estudio de 2014 publicado en la Revista de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva fue que el consumo de una dieta hiper-calórica, rica en proteínas no tiene ningún efecto sobre la composición corporal en los individuos entrenados en fuerza.

Incluir alimentos ricos en proteínas en su dieta para mejorar la quema de grasa, reducir el apetito y mejorar su salud en general.

6. No mantener el cuerpo hidratado

El agua constituye más de dos terceras partes de un cuerpo sano y juega un papel importante en la determinación de su masa corporal y el peso total.

La deshidratación afecta la forma en que su cuerpo se quema la grasa, estimula la ingesta excesiva de calorías y ralentiza su metabolismo. También provoca una caída en su nivel de energía, lo que lleva a un aumento de cansancio que hace que sea difícil trabajar.

En un estudio de 2005 publicado en Obesity Research, los investigadores analizaron 4.755 adultos cuyos alimentos y el consumo de bebidas fue estudiado desde 1999 a 2001.

Fuera de estos adultos, el 87 por ciento consumió 51,9 onzas de agua cada día. Se encontró la ingesta de agua para ser relacionado con el consumo de un menor número de refrescos y bebidas de frutas, así como las calorías cada día.

Un estudio de 2012 publicado en Nutrition Reviews sugiere que cuando se trata de la obesidad y la diabetes tipo 2, el aumento de la ingesta de agua puede reducir la ingesta de calorías para algunos individuos. Sin embargo, se necesitan estudios futuros para determinar la ingesta de líquidos recomendada total.

Otro estudio publicado en la Revista de Investigación Clínica y Diagnóstico en 2013 muestra que beber 500 ml (un poco más de 2 tazas de medir 8 onzas) de agua tres veces al día (30 minutos antes del desayuno, almuerzo y cena) pueden dar lugar a muy significativa pérdida de peso.

Además, a menudo tendemos a confundir la señal del cerebro para la sed que para el hambre debido a que ambos proceden de la misma región del cerebro-el hipotálamo.

En vez de comer algo la próxima vez que tiene hambre, beber un vaso de agua. Su cuerpo puede tener sed.

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